lunes, 10 de abril de 2017

MOCOA: UN DRAMA SURGIDO DEL DESINTERÉS POLÍTICO


Por: Diego Andrés López Castaño


Tragedias como la ocurrida en Mocoa, Putumayo, podrían evitarse, o al menos mitigarse, si los colombianos pensáramos mejor a quiénes elegimos como garantes del bienestar colectivo.

En Colombia se ha convertido en una suerte de lugar común declararse apolítico. Es decir, la gente, cansada de la corrupción y el bandidaje de las clases dirigentes, siente que preocuparse por los temas propios de la política no tiene sentido. De esta manera, terminan más inquietos por un reinado de belleza, un partido de fútbol o un reality show.

Pero esta situación no deja de ser cuestionable, pues las decisiones fundamentales sobre las problemáticas que aquejan a la ciudadanía quedan en manos de personajes a los que, por lo general, no les interesan. Un buen número de políticos profesionales se dedican exclusivamente a promover el crecimiento de sus fortunas personales o las de sus aliados. Y se sienten confiados de hacerlo al no tener una veeduría ciudadana que les pida rendir cuentas y cumplir sus promesas de campaña. Así pues, todas esas razones que esgrimen los colombianos para despreocuparse de la política (corrupción, desigualdad social, falta de oportunidades) son resultado contradictorio de esa irreflexiva actitud.

Pongamos un ejemplo: La terrible tragedia que dejó más de 300 muertos en Mocoa, capital del departamento de Putumayo, parece que pudo evitarse. En el año 2015 el parlamentario Orlando Aníbal Guerra de la Rosa, en plenaria de la Cámara de Representantes y ante el desinterés de sus colegas, advertía sobre el riesgo que los ríos de la región representan para los pobladores. Por otro lado, ambientalistas y campesinos afirman haber denunciado el riesgo por deforestación, pero las autoridades departamentales, locales y nacionales hicieron caso omiso a estos llamados.

Aquel que quiera decir que no se pueden predecir los fenómenos naturales seguramente no ha escuchado a científicos y ambientalistas alertando sobre los riesgos del cambio climático. Así mismo, sobre el problema de la deforestación y la mala planeación de las ciudades. Situaciones frente a las cuales no se prestó la debida atención en el departamento del Putumayo y sigue sin prestársele en las diferentes zonas de riesgo identificadas a lo largo y ancho del país.


Resta preguntar ¿quién elige a los gobernantes que no toman las decisiones adecuadas para prevenir tragedias como las de Mocoa? Si los colombianos dejaran la pereza y se preocuparan un poco más por la construcción del bienestar común, seguramente serían más cuidadosos al elegir a sus representantes. Este evento terrible que nos entristece a todos es una prueba de lo problemático que puede ser declararse irreflexivamente apolítico.